El colesterol

El colesterol es una molécula grasa presente en todas las células del organismo, esencial para una buena regulación general, imprescindible en la producción de hormonas y básica para dar estabilidad a las membranas celulares; por tanto, muy necesario para la vida.

Hay dos tipos de colesterol;





El propio lo genera nuestro cuerpo (HDL) y el malo (LDL) se ingiere, principalmente, con los alimentos grasos para, posteriormente, completar su ciclo en el hígado.

Puede ocurrir que:


Tengamos una GENÉTICA con sobreproducción de colesterol

Que ingiramos mucha GRASA SATURADA





Sin embargo, la carencia de una enzima determinada, la ingesta excesiva de grasas saturadas y una cierta predisposición genética pueden incrementar los valores sanguíneos de colesterol y, con ello, el riesgo cardiovascular. Por esta razón, es importante controlar los niveles.





Las fuentes naturales de colesterol son las grasas de origen animal. En el reino vegetal no existe colesterol, de ahí que una ingesta excesiva de grasas y un consumo reducido de vegetales, legumbres y frutas eleven las tasas de colesterol en sangre. Se sabe que el colesterol, con el paso de los años, tiende a aumentar sus concentraciones sanguíneas, pero sus efectos nocivos sobre la pared arterial se inician desde edades muy tempranas, de ahí la importancia que tiene una alimentación sana desde la primera infancia.





Además, el ejercicio físico regular, aeróbico y adaptado a las posibilidades físicas de cada uno, también es un instrumento muy eficaz para conseguir cifras de colesterol total por debajo de 200-220 mg%, un LDL (colesterol malo) entre 10 y 120 mg% y un HDL (colesterol bueno) por encima de 40-50 mg%. Adultos menor de 200 mgs, con un HDL encima de 40 a 50 mgs y un colesterol malo bajo 110.120 mgs%